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  <title>Nuevo1</title>
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<p>VEGUETA, Número 5, 2000 237</p>

<p>EL MUNDO DEL TRABAJO:</p>

<p>VIEJOS Y NUEVOS PAR-ADIGM-AS</p>

<p>238</p>

<p>Resumen: Con esta comunicación se</p>

<p>pretenden dar una visión de las corrientes</p>

<p>actuales del estudio hiitcíricu subre</p>

<p>los trabajadores. Metodológicamente, se</p>

<p>parte de precisar cuál es cl objeto dc estudio.</p>

<p>y de hacer una crítica de las tendencias</p>

<p>que se han seguido. Luego, nos</p>

<p>centramos en las aportaciones de dos de</p>

<p>las ramas que más contribuyen al conocimiento</p>

<p>del mundo del trabajo: el movimiento</p>

<p>obrero y de las relaciones laborales.</p>

<p>Una propuesta de agenda de</p>

<p>investigación, fundamentada en la vis</p>

<p>i h globdl de la historia, cuii un riguruso</p>

<p>tratamiento de las fuentes, técnicas reí-</p>

<p>tc,". .a&lt;+as-y . -J..- A - -..1,.--:z- 2- 1 ,.,. LlllO ' l L l &lt; l l i
o ~ l " n C I C C C I , I I I "C I.,,</p>

<p>objetivos, completa el trabajo.</p>

<p>Palabras clave: inoí~iiizientoo brero, re-</p>

<p>Inrinnrs lnhrvwlus, i.~&gt;7nr1nriiíit?~, nhojndnr~q</p>

<p>Abstract: The intention of this papers</p>

<p>is to give a perspective of present movemcnts</p>

<p>in historic study about workmen.</p>

<p>Methodologically, ue start trying to precise</p>

<p>which is thr subject o f studp of the</p>

<p>area, anci to criticise its tendencies up io</p>

<p>now. Next we will study the contributions</p>

<p>of tl-ie two branches which have</p>

<p>most contributcd to thc study «f working</p>

<p>world: the workers movement and</p>

<p>labour rclations. A proposal of investigatition</p>

<p>agenda based upon a global vision</p>

<p>of history with a strict treatment of</p>

<p>sources, renewed techniqiies and an accurate</p>

<p>seleclion of the objectives that</p>

<p>complete the papers.</p>

<p>Key-words: zc:ouking inoí~onerzf, ln-</p>

<p>Iio~irs relatiails, rcno?,atloiz, x~orkerc.</p>

<p>INTRODUCCI~N</p>

<p>La historia de los trabajadores atraviesa</p>

<p>en la act~~al idapdo r un período de reconsideración</p>

<p>y estancamiento. Sin embargo, en</p>

<p>las décadas inmediatamente anteriores lia</p>

<p>estado en auge y en su ámbito se han realizado</p>

<p>estudios pioneros hasta configurar</p>

<p>una renovación historiográfica, para conquistar</p>

<p>una indudable centralidad en la historia</p>

<p>social. Esta innovación ha sido particularmente</p>

<p>brillante en lo que se refiere a la</p>

<p>historia del niovimiento obrero, aspecto en</p>

<p>el que se han realizado esfuerzos induda-</p>

<p>Mi ~ u e lS uniez Boca</p>

<p>bles por incorporar nuevos temas y nuevos</p>

<p>enfoques', adoptando nuevas metodologías</p>

<p>y aspectus temáticos. En cierta riiedida, esta</p>

<p>materia ha estado a la cabeza de la renovación</p>

<p>de la historia, ocupando un lugar</p>

<p>pri\4egiado junto a otras parcelas, y ha</p>

<p>aportado algunas de las reflexiones teóricas</p>

<p>más novedosas; no obstante, el dcscontcnto</p>

<p>y la insatisfacción siguen presentes entre</p>

<p>los profesionales, lo cual viene a ser una actitud</p>

<p>sana como inquietud científica.</p>

<p>Pero en la actualidad parece que la situación</p>

<p>ha vuelto a estancarse', posiblemente</p>

<p>por ignorar otros enfoques, producto</p>

<p>de un estrecho sectarismo ideológico que</p>

<p>en definitiva l-ia venido a perjudicar una correcta</p>

<p>visión dr la historia del mundo del</p>

<p>trabajo. Por ejemplu, se rechaza sin más miramientos</p>

<p>aspectos como el estudio de las</p>

<p>relaciones laborales, por ~ I I PP s r enfoque</p>

<p>supone un planteamiento retrógrado'.</p>

<p>Desde nuestra apuesta por una historia</p>

<p>g!Gbl! qge &amp;t j !^ octpri!iz2Ci6nni io rins</p>

<p>1"- ---</p>

<p>equivocada compartimentación conl le~al,o</p>

<p>cual no quita que consideremos de interés</p>

<p>e incluso necesario estudios parciales queremos,</p>

<p>sin embargo, hacer algunas precisiones</p>

<p>metodológicas previas junto con la</p>

<p>valoración situación de cada una (11) para</p>

<p>luego centrar nuestra opción metodológica</p>

<p>(TTI) y terminar con unas conclusiones así</p>

<p>LVIILU i l d ~ eU~I I ~p ~c~pucbdiae agn-da de i i i -</p>

<p>vestigación (1V).</p>

<p>HISTORIA DEL MOVIMIENTO</p>

<p>OBRERO VERSUS HISTORIA DE LAS</p>

<p>RELACIONES LABORALES: UN FALSO</p>

<p>EILEMA</p>

<p>El estudio de la historia de los trabajadores</p>

<p>se ha hecho desde diversas disciplinas</p>

<p>afines. Por ejemplo, desde la "historia</p>

<p>del trabajo", con raigambre particularmeiite</p>

<p>en Francia, que se interesa por éste fenómeno</p>

<p>en todas sus variables y aspectos4;</p>

<p>en otros casos se ha optado por la "historia</p>

<p>del ~riovii~iieritoob rero" a secas; o, en</p>

<p>fin, se viene empleando con más freciiencia</p>

<p>el termino "historia de las relaciones laEl</p>

<p>mundo del trabajo: viejos y nuevos paradigmas 239</p>

<p>borales". Desde otra perspectiva estos estudios</p>

<p>se han enfocado como una forma</p>

<p>abreviada de la historia social, una parte en</p>

<p>que el historiador divide la historia para</p>

<p>poder estudiarla; otras veces, se ha preferido</p>

<p>la alternativa de la historia de lus rriuvimientos</p>

<p>sociales. De cualquier manera,</p>

<p>en realidad, la polémica sobre qué termino</p>

<p>utilizar es a veces nominalista.</p>

<p>Nuestro interés en esta exposición se</p>

<p>centra en dos ramas de las que están mas</p>

<p>en boga en la actualidad: el movimiento</p>

<p>obrero y en las relaciones laborales. Es, tal</p>

<p>vez, desde estos ámbitos desde donde se</p>

<p>vienen haciendo las propuestas más novedosas,</p>

<p>al mismo tiempo que parecen disputarse</p>

<p>un terreno común.</p>

<p>Ello no significa optar por una división</p>

<p>de la historia en varias parcelas aisladas</p>

<p>unas de otras, sino, todo lo contrario, la</p>

<p>apuesta es por una historia global, aunque</p>

<p>para conseguirlo se consideren de importancia</p>

<p>los estudios sectoriales con entidad</p>

<p>propia.</p>

<p>1.a historia del movimiento obrero n la</p>

<p>renovación inconclusa</p>

<p>Los conceptos de historia del trabajo e</p>

<p>historia del movimiento obrero, se confunden</p>

<p>o se usan comúnmente de forma indistinta.</p>

<p>Obviamente, la llamada historia</p>

<p>A-1 ,,,,;,:,,e, ,L ,,,, e:,,, ,:,L, -, U L L L L L " " L L l L . b l , L " "
U L L L " L L L L X L 1-1 6u"'u'C L I L</p>

<p>la historiografía occidental con la excepción,</p>

<p>quizá, del mundo anglosajón. L'na visión</p>

<p>tradicional (sin que este término se</p>

<p>emplee aquí con un significado peyorativo),</p>

<p>como por ejemplo la representada por</p>

<p>M. Tulitii de idl a e11 bu i~l i r u d u~c idt lE~l</p>

<p>movimiento obrero en la historia de Espa~?a, lo</p>

<p>define como el promovido por el conjunto</p>

<p>de "trabajadores por cuenta ajena", empleados</p>

<p>fundamentalmente en los sectores primario</p>

<p>o secundario de la producción; se</p>

<p>añade, también especialmente, el llevado a</p>

<p>cabo con el desarrollo capitalista contemporáneo,</p>

<p>en amplios sectores del terciario.</p>

<p>El movimiento obrero se interesaría, según</p>

<p>este señero autor, por la acción del obrerismo</p>

<p>organizado bajo todas sus formas -organizaciones</p>

<p>sindicales, cooperativas, partidos</p>

<p>políticos- y en todos los campos, no</p>

<p>solamente en el propiamente laboral.</p>

<p>Al carácter esencialmente institucional se</p>

<p>upurie, a partir de los años cincuenta u comienzos</p>

<p>de los sesenta5, una nueva concepción</p>

<p>de la historia del trabajo o del movimiento</p>

<p>obrero, en tarea que se inicio, como</p>

<p>es bien conocido, con la aparición de la "historia</p>

<p>social del trabajo" británica (E. 1'.</p>

<p>Thompson, E. Hobsbawm, etc.) y de la "nueva</p>

<p>historia del trabajo" norteamericana (H.</p>

<p>Gutman. D. Montgomery, etc.)", que, a partir</p>

<p>de las décadas de 1960 y 1970, trajo consigo</p>

<p>una profunda renovación temática y</p>

<p>metodológica que significó una edad de oro</p>

<p>para la disciplina. La renovación emprendida</p>

<p>afectó tanto al objeto como al método utilizado.</p>

<p>El objeto de la disciplina se amplía,</p>

<p>superando la vieja historia social del trabajo,</p>

<p>entendida como historia de las organizaciones</p>

<p>obreras restringida a ese ámhito organizativo,</p>

<p>con lo cual privaba a la mayor</p>

<p>parte de la población laboral de todo estudio</p>

<p>serio y riguroso, sin tener en cuenta que</p>

<p>la población laboral no sindicado ha sido</p>

<p>cuantitativamente la mayoría de los trabajadores</p>

<p>a lo largo de la historia. En los años sescnta,</p>

<p>carrictcrizados por el hecho de que los</p>

<p>sindicatos y la negociación colectiva estaban</p>

<p>C..-..C?.--,~- ^,.-"-l:A^A,.,. -- le,. -.-I^^^ -^^:</p>

<p>I U L I L L I I L L I I I L C V I I J V L I L &amp; C I U V i &gt; CI&lt;
,Vi&gt; YUIDCO V C L I -</p>

<p>dentales como parte esencial de la política</p>

<p>de consenso social establecido al término de</p>

<p>la Segunda Guerra Mundial, los I-iistoriadores</p>

<p>del trabajo comenzaron a formularse</p>

<p>nuevas preguntas, más conectadas con los</p>

<p>ird'vdjdures cur~iui diw haY una decida reivindicación</p>

<p>de la cultura y la experiencia como</p>

<p>elementos que nuclean la identidad y la</p>

<p>fuerza de la clase obrera.</p>

<p>Esta renovación, en principio, trasladó el</p>

<p>protagonismo de las organizaciones sindicales</p>

<p>y sus líderes a los trabajadores anónimos,</p>

<p>a los trabajadores no cualificados, a las</p>

<p>mujeres, etc., y el centro de atención, de los</p>

<p>investigadores de la arena política a los lugares</p>

<p>de trabajo. También significó un inte240</p>

<p>Miguel Sidrez Bosa</p>

<p>rés creciente hacia la cultura obrera, aspecto</p>

<p>insuficientemente tratado por la "vieja"</p>

<p>historia del movimiento obrero de carácter</p>

<p>institucional. La aportación conceptual de la</p>

<p>escuela marxista inglesa es fundamental en</p>

<p>este aspecto; no obstante, el giro "culturalista"</p>

<p>de Thompson ha sido el aspecto más</p>

<p>discutido de su obra7. Aunque se ha avanzado</p>

<p>mucho, parece que aun es vigente la</p>

<p>afirmación de E. Hobsbawm (escrito originalmente</p>

<p>en 1964) de que "se ha investigado</p>

<p>comparativamcntc poco acerca de las</p>

<p>clases trabajadoras como tales (no en cuanto</p>

<p>organizaciones y movimientos obreros) y</p>

<p>acerca de las condiciones económicas y técnicas</p>

<p>que favorecieron el desarrollo efectivo</p>

<p>de los movimientos obreros o bien, en cambio,</p>

<p>lo dificultaron" (Hobsbawm, 1979: 7).</p>

<p>En las últimas décadas se han hecho notar</p>

<p>cambios que van en varias direcciones.</p>

<p>Por un lado, se ha abierto el camino a una</p>

<p>revisión de algunos de los supuestos en los</p>

<p>que se había basado tradicionalmente la</p>

<p>"nucva" historia dcl trabajo, proponiendo</p>

<p>recuperar el protagonismo de las "minorías</p>

<p>militantes" o considerar el papel del Estado</p>

<p>frente al olvido de la política, por ejemplo.</p>

<p>Por otro, se ha propuesto un rearme teórico</p>

<p>con acercamiento a la economía del trabajo,</p>

<p>a la historia de la empresa y a la historia</p>

<p>económica y una clara apuesta por los estudiGS</p>

<p>r-L-A---- - ^ -5- r"</p>

<p>fundar la historia del trabajo, ahora como</p>

<p>historia de las relaciones industriales, esto</p>

<p>es, de las relaciones entre trabajadores, sindicatos,</p>

<p>patronal y Estado. Esto ha abierto</p>

<p>una polémica en la que por un lado se encue~</p>

<p>iirdri aqueiivs que curisiderdri que id</p>

<p>historia del trabajo no puede seguir identificándose</p>

<p>con la historia del movimiento</p>

<p>sindical (Zeitlin)' y de la política laborista, y</p>

<p>por otro que la disciplina debía redefinirse</p>

<p>en términos de una historia de las relaciones</p>

<p>industriales que permitiera recuperar el</p>

<p>papel de las instituciones. Esta postura ha</p>

<p>sido considerada como rcvisionista y conservadora,</p>

<p>aunque ha servido para formular</p>

<p>un profundo debate (sobre todo en el</p>

<p>ámbito anglosajón) sobre el futuro de esta</p>

<p>materia y la funcionalidad de los discursos</p>

<p>centrados en el género y los lenguajes de</p>

<p>clase. A esta inccrtidumbre no es ajeno el</p>

<p>momento histórico que se abre con el establecimiento</p>

<p>de gobiernos conservadores en</p>

<p>Estados Unidos e Inglaterra en la década de</p>

<p>los ochenta y la desaparición de las economias</p>

<p>socialistas en el Este de Europa.</p>

<p>La propuesta renovadora de las relaciones</p>

<p>laborales</p>

<p>El uso del paradigma de "las relaciones</p>

<p>laborales" para el estudio del mundo del trabajo</p>

<p>ha generado una notable polémica.</p>

<p>Unos lo consideran el más adecuado para el</p>

<p>estudio del mundo del trabajo (Olábarri), pero</p>

<p>prctcndicndo enfrentarlas al estudio dcl</p>

<p>movimiento obrero y de paso descalificando,</p>

<p>desde una visión sin duda unilateral, el enfoque</p>

<p>que se centra en el estudio de éste ú1-</p>

<p>timo. De ahí la animadversión que suscita.</p>

<p>Otros,. por contrario consideran que la opción</p>

<p>de las relaciones laborales suponc tomar</p>

<p>partido por una visión excesivamente</p>

<p>"neutra". Sin obviar los excesos cometidos</p>

<p>por algunos especialista, no creemos tampoco</p>

<p>que el camino correcto sea el de optar por</p>

<p>una u otra visión, pues si las aportaciones</p>

<p>desde el estudio del movimiento obrero han</p>

<p>tenido una indudable trascendencia histo-</p>

<p>,.;nm..&lt;+-;,-q An lSS prGpA"S tZS i ""(,'Y"CY, I . . C ( L . L L * Y UL
FLFLG</p>

<p>vadoras y creativas proceden del campo de</p>

<p>las relaciones laborales; en realidad, las consideramos</p>

<p>diferentes aunque complementarias.</p>

<p>En el apartado anterior nos referimos al</p>

<p>movimiento obrero, veamos ahora la propuesid</p>

<p>de ids reiaciu~iesi dbWdk5.</p>

<p>Habría que comenzar refiriéndose a las</p>

<p>dificultades que presentan el estudio de una</p>

<p>disciplina que no tiene elaborado un Corpus</p>

<p>conceptual, aunque el esfuerzo para definirlo</p>

<p>haya sido importante", lo cual se sitúa</p>

<p>en la encrucijada de la historia económica y</p>

<p>de la empresa, de la historia social y del trabajo,</p>

<p>así como de la historia "legal" o, más</p>

<p>específicamente, de las instituciones jurídico-</p>

<p>laborales.</p>

<p>El rriuiido del trabajo: viejos y nuevos paradigmas 241</p>

<p>La literatura, pues, muestra una notable</p>

<p>coincidencia en entender como relaciones</p>

<p>laborales «el conjunto de normas (formales</p>

<p>e informales, generales o específicas, genéricas</p>

<p>o precisas) que regulan el empleo de</p>

<p>los trabajadores (salarios, horarios y mu</p>

<p>chos otros aspectos), así como los diversos</p>

<p>métodos (contratación colectiva, ley, etc.) a</p>

<p>través de lus cudles se esldbleceii e inlerpretan,</p>

<p>se aplican y se modifican tales normas;</p>

<p>métodos elegidos o aceptados por los</p>

<p>actores (organizaciones y representaciones</p>

<p>de los trabajadores, de los empresarios y</p>

<p>sus organizaciones, el Estado y sus organismos</p>

<p>institucionales especíticos) que interactúan</p>

<p>en tales relaciones, sobre la base</p>

<p>de procesos en los que se dan diversus grados</p>

<p>de cooperación y conflictividad, de</p>

<p>convergencia y de antagonismo)) (Bagliloni,</p>

<p>1991: 23-63). A estos efectos cuadra más la</p>

<p>noción de sistema, que tiene validez analítica</p>

<p>en la medida que incorpora la existencia</p>

<p>de proceso y fuerzas contradictorias; de</p>

<p>la misma forma que tanto estabilidad como</p>

<p>inestabilidad tienen cabida. Por consiguiente,</p>

<p>la definición en términos de regulación</p>

<p>del trabajo debemos de ampliarla</p>

<p>para tener en cuenta los orígenes, además</p>

<p>de las consecuencia^'^.</p>

<p>No obstante, son diversas las corrientes</p>

<p>ideológicas dentro de las relaciones labor</p>

<p>a l 1~,, ~nn r tñntn, es diferente la rnncep-</p>

<p>J r --</p>

<p>ción que se tiene de las mismas". En esencia</p>

<p>podemos englobar estas tendencias en</p>

<p>los siguientes grupos:</p>

<p>La más tradicional y pionera en el estudio</p>

<p>de la materia es la representada por la</p>

<p>L: ,..,, "oU'U ,,S,,, A, r D n..-i,,i'. L~~3 ~tcres J C ' L C L U UC J . L.
UUIIIVy</p>

<p>con~prendidos en este grupo tienen una</p>

<p>concepción cerrada de los sistemas de relaciones</p>

<p>laborales: éstas se desarrullarían a1</p>

<p>interior de la empresa, una organización</p>

<p>donde las personan se relacionan de forma</p>

<p>continúa y en busca de objetivos comunes.</p>

<p>No vbstante, Dunlop intenta superar el empirismo,</p>

<p>adoptando el concepto de iina red</p>

<p>de normas que gobiernan el mundo del trabajo.</p>

<p>Aplica este enfoque para definir claramente</p>

<p>la noción de sistema de relaciones</p>

<p>laborales, que había sido utilizado de manera</p>

<p>vaga por otros (Hyrnan, 1981: 20), con</p>

<p>lo cual este autor, ha dado carta de naturaleza</p>

<p>a las relaciones laburales al definirlas</p>

<p>como cl estudio dc &lt;&lt;larse glas del sistema y</p>

<p>su variación en el tiempo)), introduciendo el</p>

<p>concepto sistémico en el estudio de las mismas.</p>

<p>Cifie su aiidlisis casi exclusivainente a</p>

<p>las variables objetivas (tecnología, condiciones</p>

<p>de mercadu, mecanismos organizativos)</p>

<p>que influyen en las relaciones laborales; por</p>

<p>ello hace hincapié en las formas y los métodos</p>

<p>para la resolución de conflictos más</p>

<p>que en las causas que los detenninnn, sin iograr</p>

<p>explicar las razones profundas y globales</p>

<p>de los procesos de interacción (Hyman,</p>

<p>1981: 22). Esta tendencia conservadora</p>

<p>aparece reforzada cuando se emplea la noción</p>

<p>de sistema de relaciones industriales,</p>

<p>para sugerir que los procesos actúan en sentido</p>

<p>de mantener la estabilidad y el equilibrio,</p>

<p>que las diferentes instituciones y procedimientos</p>

<p>son compatibles y presentan</p>

<p>una buena integración y que el conflicto,</p>

<p>por consiguiente, se autorresuelve. Dunlop,</p>

<p>siguiendo el funcionalismo de T. Parsons, se</p>

<p>declara a favor de esta posición, con el argumento</p>

<p>de que las creencias y valores de</p>

<p>los actores de las relaciones industriales</p>

<p>constituyen una fuente automática de orden</p>

<p>Fuylíritamente afirma. «T Jn q i s t~r n ad e</p>

<p>relaciones industriales crea una ideología o</p>

<p>cuerpo de ideas y creencias ampliamente</p>

<p>compartido con relación a la interacción y a</p>

<p>los papeles de los actores, el cual ayuda a</p>

<p>que los diferentes elementos del sistema</p>

<p>permunezcm ~ x i d (~...s). La ide~!q$a YO</p>

<p>un sistema de relaciones industriales presenta</p>

<p>una estrecha relación con la ideología</p>

<p>de 1d sucirdcid industrial de la cual tl constituye</p>

<p>un subsistema» (Hyman, 1981: 22).</p>

<p>El análisis de Dunlop fue desarrollado</p>

<p>posteriormente por Flanders, quien ha contribuido</p>

<p>mucl-io a reavivar el debate teórico</p>

<p>explícito acerca de las relaciones industriaies</p>

<p>en Gran Bretana. Pero estos autores,</p>

<p>a pesar de haber conseguido una notable</p>

<p>242 Miptd Suárcz Bosa</p>

<p>finura analítica en cl examen de las relaciones</p>

<p>de trabajo, no logran explicar las raxoncs</p>

<p>profiindas y glnhales de los procesos</p>

<p>de interacción, de conflicto y de antagonismo</p>

<p>de los actores participantes u ofrecen</p>

<p>exámenes explicativos de corto alcance, en</p>

<p>el espacio y el tiempo, no consiguiendo explicar</p>

<p>las diferentes formas de relaciones</p>

<p>industriales en contextos que ofrecen notables</p>

<p>similitudes tecnológicas y económicoestructurales.</p>

<p>Mueslran prelerencia por urid ctxicepción</p>

<p>-aunque más riioderna y actualizadade</p>

<p>las ideologías unitarias: según cual sea</p>

<p>ci dcsarroiio cic ia economía capitaiista, ia</p>

<p>lógica de la empresa está vista como orientada</p>

<p>hacia una autoridad unificada, con</p>

<p>unas funciones directivas aceptadas como</p>

<p>legítimas por todos los componentes del</p>

<p>proceso productivo. En el seno de tales</p>

<p>ideologías favorables a los derechos y a las</p>

<p>exigencias del capital, no hay lugar para la</p>

<p>protesta obrera ni para la acción sindical.</p>

<p>Dentro de tal explicación la empresa aparece</p>

<p>como un equipo unificado, basado en un</p>

<p>sistema institucionalizado de valores, en</p>

<p>una "unidad cultural" que trabaja en conjunto</p>

<p>para el bien común, dado que se supone</p>

<p>que existe una armunía de intereses y</p>

<p>por tanto colaboración voluntaria entre las</p>

<p>partes implicadas. El sindicato en general</p>

<p>se considera un enemigo. un intruso y un</p>

<p>ente ajeno que distorsiona lo que debería</p>

<p>ser una estructura privada, unificada, visión,</p>

<p>que evidentemente, parte de la concepción</p>

<p>neoclásica de la economía, que concibe</p>

<p>a los sindicatos como moriopolios, que</p>

<p>trztrn de impfier !^S intereses de m r i i n n</p>

<p>O- -r-'</p>

<p>Como csta situación no sucede en la</p>

<p>práctica (salvo en los casos de regímenes reprcsivos</p>

<p>como cl fascismo), muchos autores,</p>

<p>explícita o implícitamente, no ponen en</p>

<p>cueslicín la legilinliddd histúrica y mural del</p>

<p>capitalismo y de sus criterios de einpleo y</p>

<p>dc trabajo; explican los fenómenos de la regulación</p>

<p>de las relaciones de trabajo y del</p>

<p>conflicto inciustriai, bien en ciave evoiutiva</p>

<p>(la protesta obrera sería un dato del inicio</p>

<p>del industrialismo, pero desde hace tiempo</p>

<p>en fase de decadencia) bien con los esquemas</p>

<p>del funcionalismo, por lo que la acción</p>

<p>colectiva de los trabajadores y sus organizaciones</p>

<p>estarían reguladas pur la evolución</p>

<p>de las variables cstructuralcs, y vinculadas</p>

<p>a cllas, en el interior de un consenso fundamental</p>

<p>entre los diversos autores (Dunlop).</p>

<p>Dentro de tal explicación -visil&gt;leiiie~ile reduccionista,</p>

<p>con clamorosos desmentidos</p>

<p>empíricos- se pone el acento sobre todo en</p>

<p>Ivs aspectos de la institucionalización de las</p>

<p>relaciones colectivas de trabajo, considerando</p>

<p>como residuales las situaciones y las manifestaciones</p>

<p>de acentuada conflictividad.</p>

<p>Una reciente actualización de las ideologías</p>

<p>unitarias, dispuestas a sacrificar una</p>

<p>buena parte de los propios supuestos contenidos</p>

<p>de los esquemas funcionalistas, se</p>

<p>advierte en las corrientes neoliberales, que</p>

<p>postulan una fuerte reafirmación de la autoridad</p>

<p>en las relaciones de trabajo y buscan</p>

<p>las condiciones políticas y estructurales</p>

<p>que permitan debilitar la presión y la</p>

<p>influencia de la acción sindical.</p>

<p>Para la corriente pluralista, también llamada</p>

<p>"escuela de Oxford", el concepto de</p>

<p>relaciones industriales es utilizado de manera</p>

<p>abierta por todos aquellos autores, que</p>

<p>se niegan a admitir la autoridad unificadora</p>

<p>del empresario en las relaciones de</p>

<p>trabajo, y aceptan el papel del cnnflirtn m</p>

<p>la determinación de la regulación de esas</p>

<p>relaciones, con la intervención de representaciniies</p>

<p>lilwrs de los intereses colectivos,</p>

<p>dando lugar a un complejo y cambiante</p>

<p>proceso político y social, que considera como</p>

<p>i z p t !UC OX~~OIIC~UC, las peticimcs Uc</p>

<p>los trabajadores y la conflictividad sindical,</p>

<p>y como output las normas contractuales. Esta</p>

<p>interpretcición de las rrlcicivnes industriales,</p>

<p>que puede vincularse al pluralismo,</p>

<p>ha tenido amplias correspondencias en las</p>

<p>experiencias cvncretas de la mayor parte de</p>

<p>los países industriales. Sin embargo, presenta</p>

<p>hoy una serie de dificultades explicativas,</p>

<p>a ias que hacemos referencia, por la</p>

<p>crisis de desarrollo de la economía capitaEl</p>

<p>mundo del trabajo: viejos nuevos paradigma 243</p>

<p>lista y por la evolución de las relaciones entre</p>

<p>el Estado, la economía y grupos organizados.</p>

<p>Podemos encontrar numerosos precedentes</p>

<p>del pluralismo en las corrientes de</p>

<p>pciisamieiito obrerista (los esposos Míebb,</p>

<p>parte de los cristiano-sociales, el institucionalismo</p>

<p>de Cominos o Perlman) que auguraban</p>

<p>cambios importantes en la condicidn</p>

<p>proletaria sin necesidad de un choque frontal</p>

<p>de clase. La diferencia esencial entre el</p>

<p>pluralismo y tales pensadores consiste en el</p>

<p>hecho de que estos proponían ideologías o</p>

<p>mCtodos de acción obrera o sindical sobrc</p>

<p>la base de finalidades políticas y tticas declaradas,</p>

<p>mientras que el pluralismo no se</p>

<p>plantea a este nivel, sino que presenta más</p>

<p>bien -aun no careciendo de opciones políticas,</p>

<p>principalmente la de la superioridad</p>

<p>de la contratación colectiva sobre otros métodos-</p>

<p>como análisis de los prucedirriientvs</p>

<p>y los factores que concurren a la regulación</p>

<p>de las relaciones de trabajo, sin vredeterminar</p>

<p>los desarrollos inmediatos y finales.</p>

<p>Por último, la corriente marxista se diferencia</p>

<p>sensiblemente de la ideología y de la</p>

<p>cultura de las anteriores poniendo especial</p>

<p>Cnfasis en la cxistcncia dc conflictos entres</p>

<p>capital y trabajo. Desde este punto de vista</p>

<p>ideológico, la regulación de las relaciones de</p>

<p>trabajo y la misma acción sindical son valor-.&amp;~</p>

<p>prud~mina i~t em~nctneb r ~u n hnrizonte</p>

<p>temporal de larga duración, caracterizado</p>

<p>por los resultados globales de las</p>

<p>relaciones de fuerza entre las clases contrapuestas</p>

<p>y, en consecuencia, por la primacía</p>

<p>de las dinámicas y los mecanismos exclusi-</p>

<p>-.--...- L- -,.l:L:--" D-..- ..-- A,, ,~*.,. &lt;" ,-m V C I I I I C I I I C
~ i \ l l l L l C I I i &gt; . 1 U,', Ulll, UL .,Ud I I I U L 7 C\i</p>

<p>nvcidos representanles, Hyman, «( ...) la noción</p>

<p>de sistema de relaciones industriales</p>

<p>(...) tiene vdiidez aiialílica en la niedida en</p>

<p>que incorpora la existencia de procesos y</p>

<p>fuerzas contradictorias, y a partir de aquí</p>

<p>considera que tanto la estabilidad como</p>

<p>inestabilidad tienen igual transcendencia en</p>

<p>cuanto ambas constituyen resultado del</p>

<p>sistema». En segundo lugar, y por consiguiente,</p>

<p>la definición en términos de regulación</p>

<p>del trabajo debemos de ampliarla para</p>

<p>tener en cuenta los orígenes además de</p>

<p>las consccucncias dcl conflicto laboral* (Hyman,</p>

<p>1981: 22). La definición que adoptada</p>

<p>este auto es, sucintamente, la siguiente: «las</p>

<p>relaciones industriales estudian los procesos</p>

<p>de corilrd sobre lns rrlacioim de trabajo&gt;, (en</p>

<p>cursiva en el original) (Hynian, 1981: 22);</p>

<p>entre otros procesos, para él revisten particular</p>

<p>importancia aquellos que se refieren a</p>

<p>la organización y acción colectivas de los</p>

<p>trabajadores.</p>

<p>Los marxistas usan la noción de sistema,</p>

<p>puesto que también participan del principio</p>

<p>de que la sociedad se organizan de esta mdnera,</p>

<p>para establecer un marco teórico integrado</p>

<p>y global para el análisis de las relaciones</p>

<p>industriales. Partiendo de que una</p>

<p>sociedad forma un sistema, en el que determinados</p>

<p>elementos influyen sobre otros y</p>

<p>de que la influericia de algunas iiistituciories</p>

<p>y procesos es particularmente importante,</p>

<p>redefinen el concepto de sistema. Para los</p>

<p>marxistas las relaciones sociales no forman</p>

<p>un todo estable e integrado -como supondrían</p>

<p>los parsonianos y con ellos Dunlop-,</p>

<p>que es resistente a cambios estructurales de</p>

<p>carácter fundamental. Para los marxistas las</p>

<p>relaciones wciales qon cwncialmcnte dinámicas:</p>

<p>lo que existe en un momento determinado</p>

<p>es el producto de acciones y relarionr'r</p>

<p>ñntr'rinr~r 1~ contiene, a 31.1 vez, P!</p>

<p>potencial del desarrollo futuro. Para hacer</p>

<p>justicia a este carácter dinámico, cualquier</p>

<p>atiálisic social debe contener una dimensión</p>

<p>histórica (Hyman, 1981: 14).</p>

<p>Los investigadores de las relaciones lah,,,</p>

<p>l.,, ,,,,,..Cn, 1, ;A,, A, ".., 1,-</p>

<p>"\"U"" L \ " " y U ' C " ' ' U 'ULU UL YUL '\J.' ÜY</p>

<p>pectos m&amp; importantes que configuran un</p>

<p>sistema de relaciones labnrales son las normas</p>

<p>que regulan el empleo, los diversos</p>

<p>nlétodos a través de los cuales se establecen</p>

<p>e interpretan, y cómo se aplican y se modifican</p>

<p>tales normas; los mPtodos elegidos y</p>

<p>aceptados por los actores que interactúan</p>

<p>en tales relaciones (trabajadores, empresarios</p>

<p>y Estado), sobre la base de procesos en</p>

<p>los que se dan diversos grados de coopera244</p>

<p>M i g d Suúrez Bosa</p>

<p>ción y conflictividad, de convergencia y antagonismo</p>

<p>(Raglioni, 1991: 24).</p>

<p>Pero existen importantes diferencias entre</p>

<p>quienes consideran que los actores de</p>

<p>las relaciones laborales tienden a compartir</p>

<p>una serie de ideas y valores que sirven</p>

<p>de fundamento al sistema y quienes arrancan</p>

<p>de la comprobación o de la asunción</p>

<p>ideológica de la existencia de un enfrentamiento</p>

<p>radical entre los intereses de los trabajadores</p>

<p>y de los empresarios. La cuestión</p>

<p>es importante porque, con frecuencia, los</p>

<p>primeros marginan de sus análisis las causas</p>

<p>últimas que determinan la existencia de</p>

<p>situaciones de conflicto, considerándolas</p>

<p>anomalías del sistema, y suelen centrarse</p>

<p>en el estudio de las formas y métodos para</p>

<p>su resolución; los segundos, por el contrario,</p>

<p>tienden a destacar la importancia de</p>

<p>los factores políticos y sociales, explicados</p>

<p>con frecuencia en términos de luchas de</p>

<p>clases, en la configuración y funcionamiento</p>

<p>de las relaciones laborales.</p>

<p>En definitiva, el centro de interés de este</p>

<p>enfoque se encuentra en el análisis de la</p>

<p>evolución de la organización del trabajo, la</p>

<p>cual es explicada a partir de la consideración</p>

<p>de la naturaleza misma del modo de</p>

<p>produccion capitalista.</p>

<p>VIEJOS Y NUEVOS TEMAS, UNA</p>

<p>PROPUESTA</p>

<p>Lo dicho aquí se ha hecho con una pretensión</p>

<p>estrictamente académica, y desde</p>

<p>esta perspectiva hablamos. Son frecuentes</p>

<p>en los escritos sobre el mundo del trabajo,</p>

<p>y hablamos desde la óptica española, la</p>

<p>-,,c,,A:-,:A, ,+,A 1,- L., -,,-A,:+,,</p>

<p>L , , L L L I 1 L U ' C C " , L L L I L L I L 111.7 " U L I L \ , . I y I \
I y I I . , I L I I . I</p>

<p>de los alegatos metodológicos preliminares</p>

<p>y la escasa renovación técnica que se de-</p>

<p>Lecla en el auiénlico trabajo de invesligación</p>

<p>aportada. En este aspecto el artículo</p>

<p>de Álvarez Junco y Pérez Ledesma, que seguimos</p>

<p>en este apartado, es esclarecedor.</p>

<p>En el aspecto de las técnicas empleadas,</p>

<p>adolecen con frecuencia de un positivismo</p>

<p>que dicen criticar: pues persisten en su carácter</p>

<p>de crónica, de "relación", sea de</p>

<p>acontecimientos o de datos estructurales.</p>

<p>En el pasado han predominado excesivamente</p>

<p>las pjginas dedicadas a fijar de forma</p>

<p>detallista y exhaustiva el número de</p>

<p>agrupaciones obreras en tal o cual zona o</p>

<p>época, revelando una ingenua fe de raigambre</p>

<p>positivista, pensando que los datos</p>

<p>se muestran objetivamente, sin necesidad</p>

<p>de hipótesis previas ni de interpretaciones</p>

<p>ulteriores. Ello significa desconocer algo</p>

<p>elemental observado ya hace tiempo (por</p>

<p>ejemplo por E. H. Carr): esto es que los</p>

<p>"hechos documentados" sufren como mínimo</p>

<p>una "doble refracción": una al pasar</p>

<p>por la deformación que les imprimió la</p>

<p>subjetividad del observador que los consignó</p>

<p>por escrito o los transmitió oralmente</p>

<p>y, otra, por la del historiador que los lee</p>

<p>a la luz de sus intereses y prejuicios. Las estadísticas,</p>

<p>cuadros y los porcentajes que le</p>

<p>acompañan no dejan de ser un empirismo</p>

<p>primario si son hechos a partir de conceptos</p>

<p>o categorías discutibles, las cuales en</p>

<p>pocas veces se justifican.</p>

<p>En los objetivos la renovación ha tenido</p>

<p>dificultades o ha sido superficial. En la</p>

<p>historia del movimiento obrero, por ejemplo,</p>

<p>no se ha podido evitar recaer en la historia</p>

<p>institucional, la del obrerismo organizado</p>

<p>(congresos de los partidos, secretarios</p>

<p>generales, escisiones) han sustituido a los</p>

<p>antigiios reyes, hatallar, linchar dinártirar,</p>

<p>es decir se insiste en la "mera transposición</p>

<p>de los métodos tradicionales de la historia</p>

<p>política" (J. Fontana). Del lado de las relaciones</p>

<p>laborales se suele caer en una interpretación</p>

<p>excesivamente normativista. Lo</p>

<p>qüc f o w h e3 e? poder, y Iüs ins:i:üciuna</p>

<p>del poder acaban sustituyendo a la sociedad,</p>

<p>centrando la atención en el "partido",</p>

<p>"en el apdratu" o en "el líder suprernu". En</p>

<p>acertada imagen de Álvarez Junco y Pérez</p>

<p>Ledesma: "La cámara ha girado, pues, pero</p>

<p>el enfoque es el mismo" (Álvarex Junco y</p>

<p>Pérez Ledesma, 1982: 27). Frente a ello habría</p>

<p>que centrarse en lo que se llamó acertadamente</p>

<p>el "pueblo", que de una vez debe</p>

<p>dejar de ser despreciado, con estudios</p>

<p>El inundo del Lrdbdju: viejos y nuevos paradigrnas 245</p>

<p>dedicados a él mismo, sin aceptar su representación</p>

<p>tradicional por las elites que acaudillan</p>

<p>sus luchas o por las doctrinas que</p>

<p>"encarnan" sus aspiraciones, aunque hay</p>

<p>que alertar sobre otro empirismo, en este caso</p>

<p>inorgánico. Ello nos permite adcntrarnos</p>

<p>en un tema crucial, como el de la estructuración</p>

<p>o jerarquización de los datos de</p>

<p>dcuerdu co~lid 5 liipúlesis u y~ecu~icepciones</p>

<p>que maneje el historiador. Raras veces éstos</p>

<p>aparecen de forma explícita en los esfuerzos</p>

<p>interpretativos, limitándose los estudios</p>

<p>más voluminosos a descripciones.</p>

<p>A la hora de valorar críticamente debemos</p>

<p>hacer previamente un esfuerzo de reconstrucción,</p>

<p>para lo cuál nos valdremos</p>

<p>de algunas pistas, como la selección de los</p>

<p>temas, el lenguaje utilizado y la estructura</p>

<p>misma de la composición</p>

<p>Al examinar los temas seleccionados, lo</p>

<p>primero que llama la atención es su carácter</p>

<p>teleológico: sólo interesa lo que ha tenido</p>

<p>un carácter precursor, se prima o exagera</p>

<p>la importancia de aquel grupo o</p>

<p>fuerza al que se atribuye el papel de agente</p>

<p>principal del cambio histórico, sin tener</p>

<p>suficiente en cuenta lo que las fuentes históricas</p>

<p>indican sobre la época en cuestión.</p>

<p>Por ejemplo, en España se dedica gran</p>

<p>atención a los socialistas del final del siglo</p>

<p>XIX, cuando en realidad eran una ínfirna</p>

<p>prtr de los awlariadns del paíq, iina fiirraa</p>

<p>"de tercer orden" en el panorama político,</p>

<p>o la aparición del PCE, partido que</p>

<p>poco influyó hasta tres lustros desputs de</p>

<p>su nacimiento.</p>

<p>A la inversa, por ejemplo, y a lo que a</p>

<p>sspafia respecta, se han deccUi&amp;dn Qcnor-</p>

<p>--Y--</p>

<p>tos de la historia de los movimientos sociales</p>

<p>de la historia contemporánea que fueron</p>

<p>seguramente más masivos e iiifluye~itese n</p>

<p>su época: las organizaciones obreras reformista~</p>

<p>o el mutualismo obrero, por ejemplo;</p>

<p>los movimientos campesinos, d 1ob que 5e</p>

<p>tiene por "ramas estériles", considerando lo</p>

<p>agrario sólo decadente y reaccionario, etc.</p>

<p>kn el lenguaje, se ernpiean aiegremente</p>

<p>términos y conceptos carentes de significado</p>

<p>preciso, con términos como "clase</p>

<p>obrera", "conciencia de clase" o "proletariado".</p>

<p>Se olvida, por ejemplo, que clase es</p>

<p>una categoría dinámica, fruto de un proceso</p>

<p>histórico, mediatizado por múltiples factores</p>

<p>como ya cnscñora Thompson.</p>

<p>En cuanto a la estructura, se sigue un esquematismo</p>

<p>que obedece a preconcepciones</p>

<p>que yredeterniina su resultado. Se adopta</p>

<p>rígidamente el esquema de tres niveles jerarquizado~:</p>

<p>los hechos económicos y demográficos,</p>

<p>la estructura social y los acontecimientos</p>

<p>políticos, religiosos, intelectuales o</p>

<p>culturales. Pero lo criticable no es que se tengan</p>

<p>en cuenta, lo cuai es común a ias corrientes</p>

<p>o escuelas históricas científicas ("unriales",</p>

<p>marxista o historia económica)", sino</p>

<p>su rígido esquematismo. Se olvidan otra serie</p>

<p>de factores que una explicación multicausal</p>

<p>y no determinista exige</p>

<p>Las fuentes para la historia de los trabajadores</p>

<p>son viejas, pero también nuevas.</p>

<p>Si consideramos que la renovación o intentos</p>

<p>de renovación de la Historia no suelen</p>

<p>proceder del descubrimiento de nuevas</p>

<p>fuentes, sino de la aparición de nuevas curiosidades</p>

<p>y nuevas preguntas que se hacen</p>

<p>a las fuentes ya conocidas, concluimos que</p>

<p>lo importante es la actitud del historiador</p>

<p>ante las fuentes. No obstante, conviene hacer</p>

<p>inencióii a la iriiporta~iciaq ue adquiere,</p>

<p>pnr ~jrmylnl,a &lt; f i i rnt~ns ral~sp, r n mn 11"</p>

<p>uso científicamente riguroso de las mismas.</p>

<p>CONCLUSI~NP:O R UNA HISTORIA</p>

<p>GLOBAL DEL MUNDO DEL TRABAJO</p>

<p>A tenor de lo afirmado, que los cambios</p>

<p>sGe!en nrnrorlor de aprición f i ~ p ~ ~ z s</p>

<p>Y-------</p>

<p>curiosidades y nuevas preguntas, se puede</p>

<p>hablar de un doble camino para la renovación.</p>

<p>Por un lado hay una evolución acumulativa,</p>

<p>pues se producen nuevos trabajos,</p>

<p>nuevas investigaciones, aparecen nuevds</p>

<p>lueiiles, se depura la irifomiación que eslas</p>

<p>fuentes suministran; pero también hay saltos</p>

<p>y cambios en la Historia, no por la acumuiación</p>

<p>de íuentes, sino por ia aparición de</p>

<p>nuevos temas y preguntas. Qiii7á los cam246</p>

<p>Mfyuel Suárcz Bosn</p>

<p>bios de este tipo son los más importantes y</p>

<p>los más significativos, en cuanto obligan a</p>

<p>los historiadores a plantearse nuevas cuestiones.</p>

<p>Bajo mi punto de vista la dirección</p>

<p>que siguen los estudios sobre el mundo del</p>

<p>trabajo se resumen en lo siguiente:</p>

<p>Metodológicamente, es necesario un</p>

<p>planteamiento multidisciplinar, incorporando</p>

<p>los hcillazt;os cn la tcoría económica,</p>

<p>la sociología (Gidens: estructuras de las sociedades</p>

<p>industriales), la antropología (sus</p>

<p>estudios sobre sociedades evolucionadas) o</p>

<p>el derecho. Este bagaje nos permite analizar</p>

<p>críticamente aspectos como clase, revoluciúri,</p>

<p>iuciid de cidses, distinguir entre ialler</p>

<p>y fábrica, etc.</p>

<p>El paradigma de las relaciones laborales,</p>

<p>particularmente en su vertiente asociada</p>

<p>a la historia ccoiiómica, presenta potentes</p>

<p>perspectivas para explicar aspectos</p>

<p>como la negociación colectiva o la organización</p>

<p>del trabajo en las fábricas, talleres y</p>

<p>oficinas y el control del proceso de trabajo;</p>

<p>el funcionamiento del mercado de trabajo</p>

<p>asociado, también, al crecimiento económico.</p>

<p>Aunque la historia económica, preocupada</p>

<p>por el crecimiento a largo plazo, ha</p>

<p>prestado poca atención a las relaciones laborales,</p>

<p>el estudio o consideración de éstas</p>

<p>es cada vez más frecuente, particularinciite</p>

<p>desde la historia de la empresa donde se</p>

<p>ha producido una interesante colaboración</p>

<p>entre sus corrientes neoclásica, institucioiialista</p>

<p>y de economistas radicales; asimismo</p>

<p>conecta con temas como el mercado de</p>

<p>Lrabajo, u los que hacen referencia a la naturaleza</p>

<p>de las decisiones empresariales en</p>

<p>materia de relaciones laborales, bien se</p>

<p>considere que éstas están condicionadas</p>

<p>por elementos externos de tipo tecnológico</p>

<p>y económico, bien se piense que contextos</p>

<p>tecnológicos y económicos similares tuvieron</p>

<p>consecuencias distintas; la política de</p>

<p>gestión rnipresarial cn rrlación con la ciialificacióri</p>

<p>de la mano de obra que arrancaría</p>

<p>de los trabajos de H. Brcivcrman o</p>

<p>Montgomcry, quienes consideran que desde</p>

<p>finales del siglo XIX se inició un proceso</p>

<p>que trajo consigo la separación de la</p>

<p>concepción y ejecución de las tareas y, consigiiientemente,</p>

<p>una significativa degradación</p>

<p>del Lrabajri</p>

<p>Desde el movimiento obrero, se considera</p>

<p>que hay que estudiar a "al obrero</p>

<p>conscienic", pero también ai "no conscicnte"</p>

<p>o no organizado, a la clase obrera en su</p>

<p>conjunto, formas de vida, trabajo, visión</p>

<p>de la sociedad (Pérez Ledesma) los dirigentes</p>

<p>y a los afiliados, pero también la vida</p>

<p>familiar, la moralidad, actitud ante la</p>

<p>religión, ante la vida, ante el matrimonio,</p>

<p>ante la prostitución, la taberna. Algunos</p>

<p>autores apuestan por el estudio de los</p>

<p>"movimientos sociales" (Álvarez Junco y</p>

<p>Pérez Ledesma), la "historia popular" (Pere</p>

<p>Gabriel), otros hacen una puesta por la</p>

<p>vuelta a "centrarse en la lucha militante dc</p>

<p>los trabajadores como lucha de clases y lucha</p>

<p>política, mediante el examen objetivo</p>

<p>de las relaciones sociales de producción"</p>

<p>(Mcnonncl, 1991: 97); como afecta el conflicto</p>

<p>laboral a las actitudes, la política y la</p>

<p>legislación del gobierno. Han de hacerse</p>

<p>estudios comparativos, atender a la explotación</p>

<p>del Tercer Mundo para entender la</p>

<p>situación de la clase obrera, en fin, ha de</p>

<p>acudirse a la psicología del trabajador y</p>

<p>del capitalista. Bajo estas premisas es muy</p>

<p>amplio el camino que los investigadores</p>

<p>canarios tenemos por recorrer ...</p>

<p>NOTAS</p>

<p>1 La historia del movimiento obrero ha compartido</p>

<p>los honores de la "revoli~ciónh istoriográfica"</p>

<p>española, ocupando "algu~ias</p>

<p>parcelas de la historia social" (Álvarez Junco</p>

<p>y Pérez Ledesma, 1982: 19-20).</p>

<p>2 Estancamiento que es aún más clamoroso</p>

<p>en Canarias. Después del evidente interés</p>

<p>desperlado por estos Ieriids en los afios de</p>

<p>la transición, cuando se realizaron y publicaron</p>

<p>estudios sobre el movimiento obrero</p>

<p>El mundo del trabaio: vieios v nuevos aradi ir ni as 247</p>

<p>canario desde una metodología tradicional</p>

<p>(Brito, 1980; Galván Fernández, 1980; Suárez</p>

<p>Bosa, 19901, y a pesar de una propuesta</p>

<p>de renovación de temas y metodología (Barreto</p>

<p>Romano, 1991; Suárez Bosa, 1990,</p>

<p>1994, 1995a, 1995b y 1998), en los últimos</p>

<p>años apenas si ha aparecido título alguno</p>

<p>sobre ;1 mundo del trabajo en canarias, lo</p>

<p>cual hace más grave el panorama puesto</p>

<p>que las lagu~idse xisteriks suii iiiuy iiiipüitantes.</p>

<p>Incluso desde visiones más renovadoras no</p>

<p>se ha captado el verdadero significado del</p>

<p>estudio de las relaciones laborales, circunscribiéndolas</p>

<p>a una visión conscrvadora, tal</p>

<p>como es el caso de Álvarez Junco y Pérez Ledesma:</p>

<p>"Desde luego, afirman, estas críticas</p>

<p>(a la historia del movimiento obrero) (...) tienen</p>

<p>poco que ver con la oferisivd, de coiitenido</p>

<p>más político, de autores como ülábarri</p>

<p>o Vázquez de Prada, que interpretan la lucha</p>

<p>de clases como fruto de las influencias</p>

<p>doctrinales marxistas, y no de la estructura</p>

<p>social, y que pretenden sustituir el concepto</p>

<p>"movimiento obrero" por la fórniula más</p>

<p>ne~utra de " i -~l a~i n nleah~o rales" (Álvarrz</p>

<p>Junco y Pérez Ledesma,1982: 21).</p>

<p>Ver por ejemplo Parías (1995).</p>

<p>En 1960 aparece el primer número de la revista</p>

<p>nortcamcricana Labor Hisfor,y, a la que</p>

<p>seguirán poco después internacional Labor</p>

<p>and Working Class History. En el mismo año</p>

<p>se crea en Gran Bretaña la "sociedad para el</p>

<p>Estudio de la Hislurid del Trabajo". (Ziegei;</p>

<p>1983: 61-63).</p>

<p>La ebra de Themp.s cn .;. Flihsh~r*.rmes S&amp;-</p>

<p>cientemente conocida. Un estado de la cuestión</p>

<p>sobre los historiadores de la escuela</p>

<p>marxista inglesa se puede encontrar en Kaye</p>

<p>(Kaye, 1989); y una visión de las aportaciones,</p>

<p>ciertamente divergentes, de los dos</p>

<p>historiadores m5s representativos de la nueva</p>

<p>historia social &amp;-teamericana (H.Gutman</p>

<p>y Montgomery) en McDonnel (McDonnel,</p>

<p>1991). Dentro de esta "nueva" historia</p>

<p>del trdbdjo CUIIV~VCII dos visiones, aunquc</p>

<p>ambas se oponen a la "vieja": una, representada</p>

<p>por Gutman, se centra en el estudio</p>

<p>de la ciiltiira nhrrra; otra, cuya figura más</p>

<p>representativa es Montgomery, se interesa</p>

<p>por las luchas que los obreros niantuvirron</p>

<p>eii ICls fábricds por el control de la organización</p>

<p>de la producción.</p>

<p>Es importante la obra de E. J. Hobsbawm, el</p>

<p>miembro del grupo cuya visión hisioriográfica</p>

<p>es más amplia; aspectos de la polémica</p>

<p>en torno a la propuesta "teoricista" de</p>

<p>Thompson sc pueden seguir en R. Samuel</p>

<p>(Samuel, 1984).</p>

<p>Zritlin es extraordinariamente crítico con la</p>

<p>historia social del trabajo y con quienes c r e</p>

<p>ían que habían hecho de la lucha por el control</p>

<p>del proceso del trabajo entre empresario\</p>

<p>y trahajadorr.; rl trrna central de la</p>

<p>historia del trabajo (Zeitlin, 1987).</p>

<p>En 1996 se convocó en Sevilla las 1 Jornadas</p>

<p>de Historia Económica de las Relaciones laborales,</p>

<p>fruto de la cual son los trabajos publicados</p>

<p>en las Actas con el título de Merrado</p>

<p>y ol;gnriizaciórz del trabajo en España</p>

<p>(Arenas, Puntas y Martinez, 1997).</p>

<p>10 El concepto de sistema da lugar con frecuencia</p>

<p>a una visión errónea de la realidad</p>

<p>social, cuando se suponc quc Iris rclacioncs</p>

<p>sociales forman un todo estable r integrado,</p>

<p>que se resiste a cambios estructurales de carácter</p>

<p>fundamental (funcionalismo): se suvone</p>

<p>que las personas implicadas comparten</p>

<p>creencias, valores y objetivos. Por el contrario,</p>

<p>desde una óptica marxista, sin ignorar el</p>

<p>concepto de sitema pero dándole un giro, las</p>

<p>relaciones sociales son esencialmente dinámicas:</p>

<p>lo que existe en un momento determinado</p>

<p>es el producto de acciones y relaciones</p>

<p>anteriores y contiene, a su vez, el potencial</p>

<p>desarrollo futuro, por tanto la nocidn de re-</p>

<p>Iacinnes !-hn"ales -n industrizales- &lt;&lt;tiene1. 2-</p>

<p>lidez analítica en la medida que incorpora la</p>

<p>existencia de procesos contradictorios», se</p>

<p>parte de la constatación del enfrentamiento</p>

<p>de intereses enlre cdpital y trabajo. (Hyinan,</p>

<p>1981; y Baglioni,l991: 26).</p>

<p>11 Un brillante estado de la cuestión puede versc</p>

<p>en Diturbiae 'ránguas (Yanguas, í999j.</p>

<p>12 El texto clásico es de J. P. Dunlop fue publicado</p>

<p>en 1967; hay una reedición de 1978 en</p>

<p>Pcnínsulo cn la actualidad.</p>

<p>13 Por otro lado, ya Hobsbawm en su artículo</p>

<p>seminal de 1971 (publicado en Historia Social</p>

<p>en 1988) sefidla el corisenso erilre hisloriadores</p>

<p>en cuanto a este esquema para la historia</p>

<p>social</p>

<p>248 Miguel Suárez Bosa</p>

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